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Mi historia en Internet
Vinculo: http://www.exitonet.com
(Extraido de mi e-book "Trabajando en Internet")
Con tu permiso voy a contarte cómo descubrí que podía hacer algo más que chatear por Internet y como he llegado hasta aquí.
Este capítulo puedes saltártelo perfectamente. Total no se trata de la vida de “Marco Polo” ni de nadie por el estilo, pero me gusta tanto el giro que le he dado a mi vida que he pensado que quizás pudiera ser motivador para otras personas. Te ruego disculpes mi arrogancia.
Nací una noche lluviosa que… ¡Naaaaa! ¡Es broma! Te asusté ¿Eh?
Ahora en serio.
Durante mucho tiempo trabajé en una oficina en el sector de la construcción. La cosa pintaba bien, tenía un trabajo “fijo”, un sueldo que no era “para tirar cohetes” pero que me permitía vivir sin grandes lujos aunque dignamente y todo lo demás que viene asociado a este estatus. Pero un día, al poco de empezar la crisis de la construcción, mis jefes se separaron, la empresa cada vez fue más a pique y la mayoría de los empleados acabamos leyendo el periódico en la cola del “Paro”.
Con mis 45 años (en aquel entonces) encontrar un trabajo de la misma condición que el que tenía era una misión para “Tom Cruise”. Así que pasé como año y medio tratando de vender libros, seguros, bolígrafos, etc. sin grandes resultados… Bueno, la verdad es que ni grandes ni pequeños.
Al fin, un buen día, me llamaron para un trabajo “serio”. Se trataba de una fábrica de sofás. Me dijeron que el sueldo era de 900 € y que tendría que trabajar al menos 12 horas diarias. Parece ser que el concepto de “horas extra” no lo tenían muy claro en aquella empresa.
Desesperado como estaba acepté el puesto. Al segundo día, lo que me pareció que eran todos los camiones de madera del mundo llegaron a la fábrica y ¿Adivinas quien los tuvo que descargar?
Aquel día no fueron 12 sino 14 las horas que estuve en la fábrica.
Hecho una m… piltrafa llegue a casa, encendí el ordenador, abrí Google y escribí “Trabajo en Internet”. Encontré una página que me prometía ganancias fabulosas, me apunté y al día siguiente, sin esperar a comprobar los resultados fui a hablar con mi recién estrenado jefe y muy amablemente le dije que se metiera los camiones en el bolsillo (o algo parecido)
El resto es historia. Ahora salvo en algunas ocasiones como ha sido, por ejemplo, crear este curso que tienes en tus manos, mi único trabajo es levantarme por la mañana, mirar mis ganancias y mis gastos, hacer unos pequeños ajustes si los gastos son elevados, contestar algunos correos de personas que me piden ayuda y salir a tomar un vermut. El resto del día lo tengo libre para lo que quiera.
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