La trampa del "autocontrol"
A menudo me pregunto por que tratamos siempre de engañar a nuestra naturaleza y de vivir una farsa que no nos creemos ni nosotros mismos.
Vamos por la vida creando tópicos y poniendo etiquetas a todo lo que nos encontramos por el camino, con el ilusorio fin de controlarlo, cuando lo que estamos en realidad haciendo es controlarnos a nosotros mismos y a nuestros propios instintos y sentimientos.
Uno de esos tópicos de los que hablo se da en las relaciones de pareja y es el consabido: “estando contigo no necesito nada más”.
Paginas: 1 · 2
La vida es un inmenso saco de vacío absoluto que trata de expandir su mediocridad al universo infinito del ser humano.
Vamos a analizar “profundamente” esta frase.
Los que no entiendan que carajos acabo de decir que no se vayan todavía que hay premio al final para ellos.
Los que hayan pensado que “el susurro” cada día está más gilipollas tienen toda la razón del mundo hasta este punto concreto, pero, por favor, no os vayáis hasta no acabar de leer el resto de la disertación ¿vale?
Si alguno, por el contrario, ha encontrado un sentido a la susodicha frase si que puede abandonar si quiere la sala, porque, con el debido respeto, se trata del típico “sabidillo” que piensa que las frases grandilocuentes pueden sustituir a las palabras simples y con sentido.
En busca de la ambrosía perdida (Parte IX)
¿Parte IX? ¿Y donde están las otras 8 y las que siguen a esta?
Seguro que es la pregunta que más de un@ se hará cuando lea este post (Si es que alguien lo lee)
La razón de esto y de lo prolífico del dia 11 (Algún listo también lo habrá notado) es que estos primeros "posts" los he rescatado de un blog que abrí en otra web hace un tiempo y he decidido pasarlos aquí para llenar un poco este sitio que empieza.
Este en concreto fué mi contribución a una historia que relatamos entre varios "postulantes" Si te interesa conocerla entera ponte en contacto conmigo para que te diga donde encontrarla. (Si es que está aún por ahí)
Reflexiones de un loco
Ufff...
Yo no leo periódicos ni veo telediarios, porque bastante tengo ya con mi propia realidad y como quiera que no puedo hacer nada por solucionar las injusticias y el dolor del mundo, prefiero mantenerme al margen. Aún así siempre se filtra alguna información y se me revuelve tanto el estómago que me reafirmo en no querer saber nada de este mundo y no solo de las catástrofes colosales como el hambre y las guerras, sino también las pequeñas estupideces humanas. Los individuos de esta civilización tecnológica somos todos ovejas si nos paramos a pensarlo. Quizás sean mas felices los que pasan hambre. Ufff otra vez.
Encuentros en el andén
Si que hacía calor. Era uno de esos días que uno no sabe donde meterse. No se cuánto marcaba el termómetro ni me importaba; pero en aquel andén el calor te aplastaba contra el suelo. Sólo pensaba en llegar a casa y meterme bajo un chorro de agua fría vivificante. Era mi único deseo… Hasta que la vi, claro.
