| « Mar dulce | Te amo, me amas, nos amamos » |
Una de lujuria
Un susurro del viento y en mi almohada
un despertar contigo y a tu lado.
Pronóstico de cielo despejado
para este corazón que a gritos clama,
que te quedes aquí, sobre mi cama,
conjurando mi próximo pecado.
Seguimiento:
Tus ojos se despiertan y los míos
se encienden con la luz de tu mirada,
recorren tus senderos y no hay nada
que detenga la fuerza de este río,
que acomete risueño el desafió
de tenerte eternamente ilusionada.
Y mis labios se acercan a tu boca,
alargando a conciencia su destino.
Tu aliento me emborracha como el vino,
y contengo los anhelos de la loca
pasión que mis sentidos descoloca
perdiendo la razón por el camino.
Se alían con los labios lengua y dientes.
Frenéticas las manos, en tu cuerpo,
se deslizan juguetonas y me acerco
al lugar donde mora la simiente,
de todos tus placeres confidente,
que mi sexo hambriento busca terco.
Nos fundimos tu en mi cuerpo y yo en el tuyo
sin saber donde termina y donde empiezan
tus caderas y mis brazos, la tibieza
de tu cuerpo estremecido y el arrullo
de mi boca que te cuenta en un murmullo
que no existe nada igual a tu belleza.
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